ATENAS

Introducción

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Atenas, también conocida como la ciudad gloriosa, es paso obligado para todos aquellos que visitan Grecia. En nuestro caso sólo pudimos visitarla durante un sólo día, pero es tiempo más que suficiente para disfrutar de sus monumentos y su historia.

El viaje

atenas_flagSe trata de un viaje en el que combinamos la Grecia continental, con nuestra visita a la capital, con la visita a la isla de Santorini y a la isla de Creta. Estas dos últimas las trataremos en una entrada diferente. Para llegar a Atenas volamos con Swiss Airlines, haciendo escala en Zurich. Tardamos un total de 8 horas y media contando la escala en la ciudad suiza. La compañía aérea fantástica, tanto por su trato, atención al pasajero como por su puntualidad.

En Zurich aprovechamos para cenar algo y tomar una copa de vino. Ojo con Suiza, allí se usa el franco suizo. Los precios son más elevados que en España, y no sensiblemente. Dos salchichas alemanas y una ensalada me salieron por unos 28 euros. “Benditas” salchichas… Después de cenar nos acercamos a un bar muy “cool” del aeropuerto llamado “Walter” que parecía tener una buena carta de vinos. Nosotros probamos dos vinos tintos italianos: un “Nero D’Avola Rosso Sicilia” y un “Rosso di Montalcino DOCG, Sangiovese Grosso”. Para nuestro gusto le faltaba algo de cuerpo a ambos.

Finalmente, continuamos nuestro viaje con la misma compañía aérea hasta Atenas donde llegamos a las 00:45 de la noche. Una vez recogidas las maletas nos vimos obligados a coger un taxi, ya que el metro que une la ciudad con el aeropuerto estaba cerrado a esas horas (ver horario del metro). El taxi tiene una tarifa distinta entre las 24:00 y las 05:30 que el resto del día. Nosotros que llegamos en ese arco nocturno tuvimos que pagar 54 euros por la carrera hasta nuestro hotel. Por el día nos hubiese costado unos 33 euros (ver tarifas de taxis).

Teatro de Dionysos. Atenas
Teatro de Dionisos (Acrópolis)

Ojo a los taxistas griegos. Y no porque vayan a engañarles, sino porque les cuesta entender el destino final de la carrera. Nos pasó dos veces en 1 sólo día. En una ocasión tuvimos que facilitarle el teléfono del hotel y en otra apuntarle nosotros mismos la dirección en su iPad.

El hotel

Elegimos para una estancia de dos noches el hotel “Airhotel Alexandros”, muy próximo a la Embajada de Estados Unidos. Se encontraba muy bien comunicado con la zona centro, tanto por carretera como por metro. Por ejemplo, la carrera de taxi desde el hotel hasta el arco de Adriano era de 3,5 euros. El metro más cercano era el de Ambelokipi (línea 3, azul) de metro, que comunicaba sin necesidad de ningún transbordo, nuestro hotel con la zona centro (Syntagma o Monastiraki) en tan sólo 5 minutos.

El Partenón. Atenas
El Partenón

El hotel en sí no tenía nada de especial. El ascensor era enano y claustrofóbico. La mayor parte del hotel, incluyendo las habitaciones, tenía pinta de haber sido reformada. El baño estaba limpio y bien alumbrado. Con las camas no tuvimos tanta suerte ya que no hicieron caso a nuestra petición de cama de matrimonio. Nos pusieron dos camas pequeñas juntas.

No llegamos a probar el desayuno, puesto que la primera noche llegamos a las 02:00 al hotel y nos levantamos algo tarde. La segunda mañana tomamos un café y algo de picar de camino al metro, rumbo al aeropuerto.

La ciudad de Atenas

Sin desmerecer la grandeza de su pasado, pero sinceramente creo que Atenas necesita un mayor esfuerzo en limpiar la imagen de sus calles y edificios. Por lo general, las calles estaban bastante sucias, los cubos de basura llenos y en muy mal estado y la fachada de los edificios bastante oscuras. A esto hay que sumarle el gran número de vagabundos que deambulan por las calles o se recuestan sobre cartones en los bajos de algunos edificios. La verdad es que la sensación que uno se lleva es de asombro en su vertiente negativa.

Nuestra primera visita fue al Parlamento griego, en la Plaza Sintagma, antiguo Palacio Real. La parte central de fachada es bastante bonita, robándole protagonismo al resto. Justo delante del edificio, dos soldados griegos con uniformes tradicionales hacen de centinelas. Cogimos justo el final del cambio de guardia. Movimientos lentos pero exagerados.

Plaza Sintagma. Atenas

Hacía bastante calor por lo que tomamos nuestro primer café griego en una cafetería de la Plaza Sintagma. Los precios en esta zona céntrica son similares a los de Madrid. Una cosa curiosa es que te invitan a tomar agua aunque no la pidas.

Posteriormente, bajando hacia la Plaza Monastiraki dudamos si coger el típico “hop-on hop-off bus” para hacer una ruta por toda la ciudad, pero finalmente decidimos pasear por la barrio de Plaka, el cual tenía fama de ser bastante bonito. Antes de llegar a la plaza, nos topamos de casualidad con la iglesia bizantina de Kapnikarea, en medio de una zona comercial. Es muy pequeña pero merece la pena entrar por sus frescos y pinturas tan bonitos.

Iglesia bizantina de Kapnikarea. Atenas

Ya en la Plaza Monastiraki, las vistas de la Acrópolis, imponente desde un terreno elevado, son impresionantes.

Vista de la Acrópolis desde Monastiraki. Atenas
La Acrópolis de fondo.

Cabe destacar la presencia de la iglesia de Pantanassa en un costado. Al fondo, según se mira a la Acrópolis, nacen unas calles abarrotadas de gente con multitud de tiendas. Decidimos explorar una de ellas hasta que finalmente alcanzamos el punto de compra de entradas para visitar la Acrópolis. OJO AQUÍ: hay dos tipos de tickets. Uno vale 20 euros e incluye la visita a la Acrópolis y sus alrededores. Otro vale 30 euros e incluye además la visita a otros seis lugares incluyendo la Antigua Ágora, la Biblioteca de Adriano y la Ágora Romana.

Cariatides Acrópolis. Atenas

En un sólo día es complicado ver todo, y he aquí nuestro error. O bien habían cerrado ya el acceso o no nos dio tiempo ni de acercarnos. Al menos la Biblioteca de Adriano la vimos desde fuera. De vuelta hacia la Plaza Monastiraki visitamos el Arco de Adriano y el Templo de Zeus Olímpico.

Arco de Adriano. Atenas

Ya de noche, tras la cena en el restaurante Daphne’s, que más abajo comentaremos, paseamos por delante del Kallimármaro o Estadio Panathinaiko, el cual acogió la primera edición de los Juegos Olímpicos modernos a finales del S. XIX. Muy bonito, bien alumbrado y muy bien conservado.

Kallimármaro. Atenas

El restaurante

Después de leer multitud de opiniones en foros acerca de la calidad de los restaurantes atenienses, decidimos descartar aquellos que destacaban por sus espléndidas vistas a la Acrópolis y finalmente nos decantamos por uno tradicional con mucha historia, el cual ha sido visitado por personalidades como Hillary Clinton, Lionel Jospin (antiguo primer ministro francés), Costas Simitis (antiguo primer ministro griego), la Reina Sofia, la Reina Rania de Jordania o Angelina Jolie entre otros. Se trata del Restaurante Daphne’s.

Restaurante Daphne's. Atenas

El restaurante tiene un salón pequeñito y un jardín interior muy acogedor. Nos decantamos por un pulpo a la vinagreta, un tzatziki clásico (crema a base de yogurt, pepino y ajo), una fricasé de cordero y conejo en salsa de vino “Mavrodaphne”. Todo ello acompañado por un vino tinto griego, “Papaioannou, Ktima” reserva de 2010, premiado con una medalla de oro en 2013. Hay que decir que el sabor de los productos era excelente, destacando en cordero y el pulpo. El precio de la cena, incluyendo un postre y un café fue de unos 100 euros las dos personas.

Restaurante Daphne's. Atenas

Muy recomendable para iniciarse en la comida griega.

Vuelta al aeropuerto

Para continuar nuestro viaje por tierras griegas decidimos coger un avión rumbo a Santorini. Para trasladarnos del hotel al aeropuerto recomendamos la opción del metro, salvo que tenga mucha prisa. El ticket de metro hasta el aeropuerto es de 9,20 euros por persona y el tiempo aproximado desde la estación de Ambelokipi es de unos 50 minutos. En taxi tardaría una media hora y el precio sería de unos 33 euros en arco diurno.

Lugares, el mapa de Atenas

Observaciones

  • Puntuación general de Atenas: 7
  • Comida: 8,5
  • Ambiente (vida diurna y nocturna): 6,5
  • Cultura (momentos, edificios…): 9
  • Repetiría viaje: SI (siempre que fuera de paso para visitar otras ciudades o islas del país).
  • Recomendaría conocerlo: SI.

Continúen leyendo sobre nuestro viaje a Grecia. Volamos a la isla de Santorini, un paraíso para los amantes de la fotografía.

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